El conjunto de San Facundo de Ribas de Miño, que fue declarado monumento de interés nacional en el año 1982, está formado por el templo parroquial y la casa rectoral.
Fue restaurado durante el año 1997, recibiendo en 1998 el Primer Premio del Colegio de Arquitectos de Galicia como mejor proyecto de restauración realizado en la Comunidad Autónoma. Con este galardón se reconoce el carácter original de la actuación realizada, en base a un proyecto de los arquitectos Alberte González Rodríguez y Jorge Salvador Fernández.
Siendo la arquitectura notable, más lo es el entorno: rodeado de viñedos que bajan por las laderas del Monte da Trapa hasta el río Miño. Otro de los atractivos del lugar es que hay un embarcadero para el catamarán.
Afirma D. Ricardo López que la bóveda de la iglesia de San Facundo de Ribas de Miño es la primera manifestación del estilo gótico en la Península Ibérica; está constituída por seis robustos arcos de piedra, que convergen en una clave colocada a sólo 5,30 m de altura.
San Facundo es fundado en torno al año 1120 y nace con la vocación de acoger a los peregrinos que viajaban a Santiago. La historia de este conjunto comienza cuando hacia el año 1116 Doña Urraca, reina de León y Castilla, en uno de sus temperamentales arrebatos decide cortarle la fuente de ingresos que suponían los peregrinos al Arzobispo Xelmírez y derriba el puente de Portomarín sobre el río Miño, camino francés a Compostela.
Los monjes benedictinos, entonces, se instalan donde el Miño amansa la corriente para cruzar en barcas a los peregrinos que van y vienen de Santiago, fundando el monasterio en torno a 1120. En este año, Pedro el peregrino vuelve a levantar el puente de Portomarín, convirtiéndose así San Facundo en el refugio de aquellos viajeros que no podían pagar el pontazgo de Portomarín y que pasaban la noche en la iglesia.




